La alimentación, base fundamental para mantener la vida, cubre dos facetas fundamentales en nuestra vida, una terapéutica y mantenimiento de peso; ambas ligadas la una a la otra.
TERAPÉUTICAMENTE
Ya nadie duda de la frase “Que tus alimentos sean tus medicamentos y que tus medicamentos sean tus alimentos”. La Alimentación Natural se ha convertido en unos de los principales pilares en la obtención y mantenimiento de “LA SALUD”. No se puede pretender “curar” ninguna patología sin tener en cuenta la alimentación, pues en caso contrario la salud será algo precario y que perderemos asiduamente. Y de otro lado la Terapéutica basada en la administración de elementos (complementos alimenticios) (aminoácidos esenciales, oligoelementos, vitaminas, ácidos grasos esenciales, antirradicales libres, probióticos, lactobacilos…) es actualmente una de las herramientas más apreciadas para conservar y recuperar la salud.
DIETETICAMENTE
Le dedicaremos una explicación más extensa, dado que el afán comercial está creando muchos problemas de salud, frustraciones y engaños
Empecemos con un esquema que evidentemente todos conocemos, pero conviene que lo tengamos presente y de base en esta breve explicación.
Si las (calorías ingeridas) A = B (calorías consumidas), tendremos como resultado el mantenimiento del peso en I (individuo); Por tanto si A es mayor que B habrá un aumento de peso y si A es menor que B habrá una disminución de peso, es decir un adelgazamiento.
En principio es fácil ver que si actuamos solo en el factor A tendremos que multiplicar los esfuerzos; Pero si actuamos en A, en I y en B estos esfuerzos se dividen y no solo es menor el “sufrimiento” que provocamos sino que, incrementamos la efectividad y también la duración del resultado, ya que obtenemos un nuevo estado “Natural” del individuo y no un adelgazamiento “Forzado”, que retorna a su “Estado Natural” una vez cesamos las circunstancias que provocaron el cambio (véase disminución de la ingesta A).
Hagamos un breve análisis de los tres factores:
INGESTA
Todo lo que ingerimos nos aporta una serie de elementos como por ejemplo: Calorías, hidratos de carbono, grasas, proteínas, así como minerales, vitaminas, colesterol (imprescindible, en su justa medida, para nuestro organismo). Pero no todos los alimentos nos proporcionan todos los elementos y por supuesto ni en la misma cantidad y proporción. De ahí que siempre se recomienda una dieta variada y equilibrada para que nuestro cuerpo adquiera todos los elementos necesarios y en su justa medida y proporción, de lo contrario podemos ingerir, por ejemplo, mucho Sodio y poco Potasio cuyo desequilibrio puede tener graves consecuencias para nuestra salud; O sufrir deficiencias de elementos imprescindibles para preservar el organismo, la salud y, por tanto, la vida. Hay que tener en cuenta que algunos son directamente imprescindibles y otros para la síntesis o efectividad de otros (véase la vitamina D en función de la absorción del calcio, que si es necesario en los huesos, es más importante su presencia en la sangre; Por lo que nuestro cuerpo, en caso de déficit, lo extrae de los huesos aún en caso de descalcificación, para que “no falte” en la sangre; Pero ojo con el exceso porque puede ser causa de cálculos renales, de disminución de la absorción de otros elementos como el Hierro…) De todo lo ingerido, el cuerpo sintetiza los aminoácidos, compuestos orgánicos que son las unidades elementales en la constitución de las proteínas, las cuales nuestro organismo no puede utilizar directamente de la ingestión de los alimentos; Pero hay algunos, denominados Aminoácidos Esenciales, que el cuerpo no puede sintetizar, por lo que deben ser ingeridos directamente en la alimentación dado que si no la hacemos no podemos “construir” las proteínas, imprescindibles para la vida.
Si nuestra alimentación no es completa y equilibrada, nuestro cuerpo “nos lo comunica” y nos hace saber que tiene alguna carencia, a través del “hambre”; Dado que no sabemos porque es producida (que carencia la provoca), simplemente comemos más, con lo que provocamos un exceso y quizá no cubramos la carencia que padecemos. No obstante este es solo un aspecto del “hambre” por lo que retomaremos este concepto más adelante.
Con estos argumentos creo que debe quedar clara la necesidad de realizar una dieta, elaborada teniendo en cuenta todos los aspectos de la alimentación y no dedicarnos solamente a reducir la ingesta de alimentos, o reducir las calorías, porque lo más probable es que nos lleve al fracaso (a corto o medio plazo) y a sentar las bases para un proceso patológico.

ALIMENTACIÓN INTELIGENTE = VIDA SANA
INDIVIDUO
La Real academia Española nos da esta acepción de la palabra individuo: “Persona, con abstracción de las demás”. Así pues siendo todos “iguales”, somos todos distintos por lo que se debe tratar a cada uno de forma “individual”.
Por una parte el consumo de energía tiene un aspecto subjetivo o individual y parte del concepto de Metabolismo Basal, que es la energía que consume un “individuo” simplemente para vivir (incluso durmiendo)El Metabolismo Basal está en función de: El peso, la altura, la edad, el sexo, el estado de ánimo (una excitación nerviosa provoca mayor consumo de energía), la constitución corpórea (a un mismo peso puede corresponder: Mayor masa muscular, o mayor masa grasa, o mayor masa ósea…). Al Metabolismo basal hay que añadirle el consumo energético “básico”, es decir el provocado por el tipo de vida que llevamos, no se consume la misma energía cuando trabajamos en un despacho, fregando el piso, de obrero de la construcción…; Como tampoco viendo la televisión o paseando; Y todo esto en función del tiempo que dedicamos a cada actividad. A todo esto habría que añadirle el consumo energético considerado “extra”, que no debería tener dicha consideración y al cual me referiré en el próximo apartado. Otro aspecto que puede influir fundamentalmente en el consumo energético son los desequilibrios fisiológicos que se pueden producir como por ejemplo: Por una patología en la Tiroides…
El “hambre”, es un aspecto fundamental en todo este proceso. Referido ya el aspecto de respuesta, de nuestro organismo, frente a una carencia alimentaria; El “hambre” tiene otras muchas posibles causas; si se produce un desequilibrio en algunas hormonas (que regulan el apetito) puede aparecer la sensación de “hambre” de una forma patológica. Pero otro aspecto, más común, es el componente psicológico y emocional del “hambre”; Este aspecto aparece no por necesidad de alimentación, sino por otras muchas causas que será preciso abordar, como puede ser el papel “compensatorio” que juega la comida, sobre todo cierto tipo de alimentos; También cumple la función de “llenar un vacío”, una señal mal interpretada que nos lleva a comer; Una asociación inadecuada de principios, entre estados patológicos y alimentación insuficiente, nos lleva inconscientemente a comer más allá de nuestras necesidades fisiológicas. El intento de “cubrir” necesidades no alimentarias como: Afectivas, emocionales, sexuales, sentido de la vida, profesionales… Estados de ansiedad; Pre-depresivos, también nos llevan a comer compulsivamente. Así como otros muchos factores psico-emocionales. Unos malos hábitos alimentarios adquiridos a lo largo de nuestra vida, pueden derivar en una alimentación inadecuada, desequilibrada; Prácticas inadecuadas en la ingesta, como comer deprisa; Desconocimiento en la elaboración de un menú adecuado; Y otros muchos
Otros aspectos fundamentales al abordar una dieta serán: Actitud, motivaciones, pretensiones. Solo una actitud positiva (no puede tomarse una dieta como un “sacrificio”), realista y paciente (no se pueden pretender “milagros”).
CONSUMO
Tan importante, en el control de peso, es la ingesta como el consumo energético. Hemos visto los conceptos de Metabolismo Basal y Gasto Energético “básico” y hemos nombrado el mal apodado “extra”, porque nunca debe ser extraordinario; Hago referencia al gasto energético realizado a través del EJERCICIO (en la medida conveniente para cada individuo) que no solo incrementa el gasto energético, sino que además limpia el organismo de toxinas, lo cual es beneficioso para la salud, para la metabolización de los alimentos y la combustión de los depósitos de grasa, con lo que ganamos en efectividad de una “buena dieta”.
Así pues el ejercicio es fundamental en toda dieta por muchas razones, entre otras destacaré las siguientes:
1.- Incrementa el gasto energético
2.- Limpia el organismo de toxinas
3.- Desciende la necesidad de disminuir la ingesta de alimentos, con lo que nos permite una dieta más adecuada, con menos “sacrificio”, más efectiva.
4.- Nos motiva para mejorar en los logros adecuados de control de peso
5.- Es de gran ayuda en los “problemas” psico-emocionales, con lo que mejora nuestra calidad de vida y nos disminuye el “hambre” no fisiológica
Frente al ejercicio físico, podemos encontrar una dificultad, que creemos muchas veces insalvable: “la falta de tiempo”. Esto, se argumente como se quiera, es totalmente falso. Quizá no tengamos el suficiente tiempo para prepararnos para un deporte de élite, pero si nos concienciamos que tan importante, para nuestra salud como para nuestro control de peso, son la dieta y el ejercicio, destinaremos el tiempo necesario para practicar el ejercicio adecuado y de forma regular, que no es tanto, salga de donde salga.
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